Lukas Avendaño: “Me interesa rasgar el entramado cultural del espectador”

Antonio Prieto Stambaugh*

Lukas Avendaño_Me_interesa_rasgar_el_entramado_cultural_del_esLukas Avendaño es un artista escénico que aborda la confluencia de género y etnicidad en obras de danza- performance, las cuales se han presentado en México, Argentina, Colombia, Estados Unidos y Canadá.

Avendaño nació en la finca de Santa Teresa, Tehuantepec, Oaxaca, en 1977. Estudió las carreras de danza y antropología en la Universidad Veracruzana; tiene formación en danza butoh y en performance con- ceptual con el colectivo La Pocha Nostra.

En el año 2000 fundó, junto con otros colegas, la Transnational Performing Arts Company y ha realizado proyectos colaborativos con Laboratorio Escénico, A.C., en Veracruz. Entre sus obras destacan Madame Gabia (2009), Viento del sur (2011), Réquiem para un alcaraván (2012), Amarranavajas (2014, en colaboración con Felipe Osornio) y No soy persona, soy mariposa (2014).

En esta entrevista, realizada vía Skype el 21 de marzo de 2015, Avendaño habla sobre su formación y acerca de cómo en su trabajo confluyen danza, antro- pología y performance.

¿Cómo te acercaste a la danza?

Mi relación con las artes escénicas fue a partir de las danzas regionales. A los 12 años comencé a bailar folclore, de manera semiprofesional, en un club de danza de la secundaria, en el que estuve tres años. El objetivo del club era formarnos para competencias de danza folclórica, y gracias a la maestra, que se llamaba Reyna y era muy rigurosa, ¡fuimos campeones nacionales tres años seguidos! Esta maestra siempre decía: “¡A ganar, ganar, ganar!”, y forjó mi espíritu competitivo [risas]. En 1996 fui parte de la comitiva de Tehuantepec para el famoso Lunes del cerro de la Guelaguetza.

¿Eso te llevó a estudiar en Oaxaca?

Fue después. Hice la prepa en Tehuantepec y luego decidí ir a trabajar a Oaxaca y buscar entrada en la Universidad Autónoma Benito Juárez. Cuando me tocó llenar mi formato de preinscripción, dudé mucho qué carrera elegir. En realidad no sabía siquiera de qué se trataba cada una de ellas, pero opté por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Empecé la carrera y en 1998 conocí a un arqueólogo en Monte Albán, quien me sugirió ir a la Universidad Veracruzana para cursar la carrera de antropología, con especialidad en arqueología. El tema ya me interesaba, porque la comunidad donde vive mi madre es un asentamiento prehispánico zapoteca, en la finca de Santa Teresa, agencia municipal de Tehuantepec. Durante mi infancia me dedicaba a recolectar tepalcates y “antiguas” –como decimos nosotros–: canicas de barro, puntas de flecha y navajas de obsidiana. Aunque se supone que hay un reconocimiento del INAH, ahora la mancha urbana se ha comido el sitio y los montículos fueron ocupados para relleno.

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* Profesor-investigador, Facultad de Teatro, Universidad Veracru- zana (actoefimero@gmail.com).

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