Presentación, Diego Prieto Hernández

descargar diario de campo #6-7

Revista Diario de Campo, año 2 núms 6-7, enero-abril 2015

Puentes navegantes

Navegadores antigos
tinham uma frase gloriosa:
“Navegar é preciso,
viver não é preciso”.
Fernando Pessoa

portadaCuando en la ciencias sociales contemporáneas hablamos del performance, de la performance o de “lo performativo”, intentamos referirnos a la acción social desde la perspectiva de la intención, la sensación, el sentido, la tensión y la incertidumbre. Se trata de pensar los hechos sociales como procesos abiertos más que como sistemas cerrados. En esta perspectiva procesual, “la representación” a que alude el performance no remite a actores que desempeñan un papel determinado y que se apegan a un guión preestablecido; se trata de una “representación”, si así la queremos llamar, sujeta a la indeterminación, la ambigüedad y la incertidumbre.

Si seguimos con la idea de asociar el performance con alguna clase de representación, tendríamos que considerar tres dimensiones del término “representación”, las cuales se entrecruzan en la noción o el concepto de performance: 1) como interpretación escénica, provocadora e inesperada; 2) como mecanismo de asignación y legitimación de atribuciones o estatus en el interior de un grupo, donde unos pueden asumir o conducir los intereses y la voz de otros, y 3) como la construcción simbólica de la realidad o de los pensamientos de una comunidad o de un grupo social.

Este número doble de Diario de Campo (6 y 7 de la tercera época), dedicado a los “Estudios del performance: quiebres e itinerarios”, se centra mucho más en las preguntas sugeridas por la idea y la experiencia del performance, que en certezas o aseveraciones sabihondas. Los trabajos incluidos aquí, a manera de ensayos performativos, sugieren pistas o itinerarios indicativos, pero nunca rutas fijas e inalterables, pues se trata de escudriñar nuevos derroteros para entender un mundo simbólico y social complejo, cambiante e incierto. Frente a las preguntas y debates de las ciencias sociales contemporáneas, estos textos sugieren algunas respuestas, deslizantes y nomádicas, si así las queremos percibir, aunque sin duda pertinentes y astutas, abiertas y comprensivas, que iluminen nuestra interpretación de los actos socioculturales, concebidos como interpretaciones performativas.

Como afirman las coordinadoras del número, el performance se tiende y se desliza entre la ciencia y el arte, entre la estética y el poder, entre la tradición y la innovación, entre las formas establecidas y las prácticas emergentes, entre lo causal y lo casual, entre “lo uno y lo otro” (misión fundacional de la antropología), de manera que el performance “se desliza entre”, permitiendo tender puentes entre perspectivas culturales, cognitivas y simbólicas distintas, pero puentes que no unen orillas estáticas y definidas, sino litorales difusos, confusos y profusos; de modo que hablamos de puentes mudables, trashumantes y deslizantes. En otros términos: puentes navegantes.

Por eso la conceptualización procesualista del performance, impulsada por la obra señera de Victor Turner, con quien Rodrigo Díaz sostiene una entrevista imaginaria, pone en duda la categoría de “cosmovisión”, entendida como una concepción del mundo y de la vida cerrada, estructurada y generalizable a un colectivo sociocultural, que se reconoce homogéneo y consensual, pues con esa noción de la cosmovisión no resultaría factible escapar a una concepción epistémica (u ontológica) sistemática y fija, definida y determinada por el antropólogo. Así, no podríamos dar cuenta o comprender el cambio, el conflicto y la ruptura o el quiebre en el contexto de un determinado universo cultural, que parecería condenado a la permanencia y a la unanimidad.

La perspectiva del performance exige prestar atención a la creación, la ejecución, la reiteración y la reconsideración de las expresiones y experiencias culturales, pero también a sus consecuencias y efectos en los individuos y los grupos sociales. En tanto que prácticas culturales, es necesario preguntar: ¿qué dicen los performances?, pero también: ¿qué hacen? Ambas interrogantes son claves para entender la construcción y la transformación de mundos culturales, el mantenimiento o subversión de los órdenes sociales y la trayectoria de procesos políticos. De ahí que se trate de ir más allá de conceptos como “cosmovisión”, “estructura social” o “régimen político”, pues se trata de priorizar el estudio del proceso, el conflicto y la transformación.

Como comentan las coordinadoras en la introducción:

En este momento histórico marcado por el conflicto social, la violencia intersubjetiva y la desconfianza en las instituciones de poder, pero también por una explosión de movimientos sociales y nuevas colectividades que despliegan discursos y expresiones artísticas y culturales en busca de alternativas, el performance permite proponer nuevas miradas y nuevas acciones. Intrínsecamente múltiple, esta perspectiva exige abandonar las trincheras disciplinarias que suelen caracterizar el quehacer académico.

En efecto, los autores que escriben en este número, provenientes de distintas instituciones, generaciones y formaciones, pero integrantes en su mayoría del Seminario de Estudios del Performance, alentado y acogido por la UAM Iztapalapa, son antropólogos, sociólogos y filósofos, además de músicos, bailarines, performanceros y activistas de la cultura y la academia. Ellos combinan reflexiones teóricas, artísticas, semiológicas e históricas con descripciones etnográficas, imágenes y testimonios, con sugerentes toques de creatividad e imaginación.

En conjunto, los textos reunidos aquí exhiben un amplio abanico de temas que pueden ser abordados a partir de las teorías, reflexiones y discusiones del performance: desde presentaciones o representaciones artísticas hasta identidades étnicas y genéricas; prácticas cotidianas, rituales y movimientos sociales; ni siquiera la investigación etnográfica, como disciplina humana, escapa a la lente performativa.

Me complace entonces presentar este número de Diario de Campo: “Estudios del performance: quiebres e itinerarios”, que sin duda representará una contribución fresca y provocadora a la reflexión antropológica sobre el mundo, la cultura y la política contemporánea. Esperamos que esta publicación sugiera, estimule, provoque, inquiete y conmueva. En fin, que resulte un interesante performance textual.

Enhorabuena.

Diego Prieto Hernández

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