Acciones en duelo. Del dolor a la digna rabia.

Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background

Ensayo fotográfico
Ileana Diéguez Caballero*
En Diario de Campo, números 6-7, enero-abril 2015

Perseguir los cuerpos hasta encontrarlos es la situación que resume la realidad de los duelos suspendidos. El duelo no es un “trabajo”, una práctica aséptica ni un proceso de sustitución, como propuso Freud. Se trata de una pérdida a secas, un sacrificio, como ha insistido Jean Allouch (2006). Estar en duelo hoy, en las actuales circunstancias, va mucho más allá del lamento. Nuestro estado actual nos empuja a transformar gestos de Suplicantes en acciones de Erinias, en furia de Bacantes que pueden destronar –descabezar– a perversos reyes; en implacables fuerzas que exponen el dolor en la esfera pública para exigir el derecho a la digna vida y realizar los ritos a los muertos. Somos parte de un mundo herido que, invirtiendo el ciclo de la vida, ha sacado a las madres a la calle en busca de sus hijos, diseminando las furias sin perdón ni olvido: Madres de Plaza de Mayo, madres de La Candelaria, Damas de Blanco, madres de Ciudad Juárez y de todo México, madres y padres del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad: madres, padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa.

De modo explícito, estas communitas del dolor han diseminado prácticas performativas que cuestionan la tácita condena hacia ciertas formas de duelo público. Al hacer del dolor individual una experiencia colectiva se propicia el sentido de una comunidad política. Como bien señala Judith Butler, “el duelo abierto está estrechamente relacionado con la indignación, y la indigna- ción frente a una injusticia, o ante una pérdida insoportable, tiene un potencial político enorme” (Butler, 2006: 65) porque trastoca el orden, lo pone en cuestión, lo interpela.

Convertir el dolor en digna rabia es la voluntad que enmarca hoy las performatividades ciudadanas y contamina las prácticas artísticas. Bordar, como hacen las madres que buscan a sus hijos y todos los que insisten en decir los nombres de nuestra inmensa lista de pérdidas; accionar, como hacen tantos creadores, para visibilizar la barbarie, insistir en la vida y en la posibilidad de cambiar la historia. Pienso que en la historia reciente de México ha tenido lugar la más explícita expresión y diseminación de acciones luctuosas, emprendidas por distintos sectores de la sociedad y por cuenta propia.

Ver artículo completo

* Profesora-investigadora, Universidad Autónoma Metropolitana-Cuajimalpa (insular5@yahoo.com).

CompartirShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*