Presencia social de la población indígena en Acapulco

La población indígena de la Montaña de Guerrero ha mantenido desplazamientos continuos tanto para trabajar en labores agrícolas en la Costa Grande o en la Tierra Caliente de la entidad como en el estado de Morelos. Esta dinámica migratoria se intensificó en la década de 1990 con la salida de grandes contingentes de trabajadores agrícolas hacia las zonas de la agricultura más capitalizada y de exportación en el occidente y el noroeste del país, en Baja California, Sonora y, sobre todo, Sinaloa. Primero se trató de la salida de los hombres de las comunidades y más tarde participaron las mujeres. Ahora se desplazan las familias completas.

Esta intensificación en los desplazamientos de la población indígena se relaciona sin duda con la falta de estímulos a la producción de granos básicos, pero también con el abandono de esta región en cuanto a servicios fundamentales y con el recrudecimiento de la violencia.

La emigración guerrerense se ha incrementado tanto en las salidas hacia Estados Unidos co- mo a sitios lejanos para trabajar durante largos periodos y luego regresar a las comunidades. Sin embargo, también ha crecido la población que migra y se asienta cerca de los sitios de trabajo y, de manera permanente, en centros turísticos como Acapulco y Zihuatanejo, así como en la zona metropolitana del valle de México, integrada por el Distrito Federal y diversos municipios del oriente del Estado de México.

La migración interna ha redistribuido a la población en el país y, de acuerdo con Romo y Té- llez (2013: 84), hoy la distinguen las siguientes características: su crecimiento se ha estabilizado y ahora la población involucrada en los movimientos internos es más numerosa que la que sale del país; hay cambios importantes tanto en los orígenes como en los destinos, ya que el norte y la frontera han dejado de ser atractivos, mientras se consolidan los asentamientos de migrantes en los sitios turísticos y las periferias de las ciudades y las zonas metropolitanas. En 2010, en las 59 zonas metropolitanas del país residían 63.8 millones de habitantes; es decir, 56.8% de la población nacional que se ocupaba preferentemente en el sector servicios y 49.2% que laboraba en el sector secundario (ibidem: 92-96).

Acapulco sigue siendo el municipio más poblado del estado de Guerrero, y actualmente concentra –después de La Montaña–, a la población indígena más numerosa. A su llegada, los indígenas han conformado colonias donde predomina la gente savi (mixtecos), nahuas, me’e pah (tlapanecos) y ñom nda (amuzgos), prioritariamente. Hoy se habla de la presencia de cerca de 15 000 indígenas que provienen de la región del Alto Balsas y de la Montaña, aunque no hay datos que refieran con mayor exactitud la dimensión de esta migración. La mayoría son nahuas de la región del Alto Balsas y del municipio de Chilapa; en segundo lugar se encuentran mixtecos y tlapanecos que provienen de los municipios de Malinaltepec, Metlatónoc y Tlapa, en la región de la Montaña.

Ver artículo completo de Beatriz Canabal Cristiani en

Rutas de Campo, año 2, núm. 6, enero-febrero de 2015

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