Migración, cohesión social e identidad étnica entre los nahuas de Acatlán, Guerrero, en la ciudad de México

Acatlán es una comunidad nahua perteneciente al municipio de Chilapa de Álvarez, en el estado de Guerrero. Como en muchos otros pueblos de la Montaña de Guerrero, en Acatlán la migración laboral estacional y definitiva es una de las actividades de mayor trascendencia para casi la mitad de su población total, que suma aproximadamente cinco mil habitantes, incluyendo a la población migrante asentada en diversos lugares del estado y del Distrito Federal. En este documento se abordará de manera particular el caso de los acatecos residentes en el valle de México y los mecanismos por los cuales han logrado establecer un fuerte vínculo entre la ciudad y su comunidad de origen, un vínculo sustentado en la cohesión social, así como en una permanente revaloración y reivindicación de su identidad étnica.

Las causas, los efectos y las características de la migración adquieren formas muy distintas según el grupo de que se trate. Para un indígena, migrar de manera definitiva representa por lo general movilizar a toda su familia, abandonar las tierras que son parte de sus raíces y fundamento sustancial de su identidad e integrarse a un esquema donde es ubicado en la escala socioeconómica más baja, con enormes desventajas ante el resto de la población. Los nuevos valores de la vida urbana le son desconocidos, de ahí que su vida migratoria se inicie con enormes desventajas. Sin embargo, el caso de los acatecos y su devenir en la ciudad de México parece ser exitoso, como veremos más adelante.

Antecedentes

A principios de las décadas de 1940 y de 1950 empezó una migración temporal “aventurera”, más allá de la capital del estado, en la que los acatecos se dirigieron de manera aislada o en grupos pequeños, durante cortas temporadas, hacia Copalillo y Temalaca para conseguir, mediante el trueque, maíz y palma que usarían para hacer cinta.

Cada año migraban por temporadas más o menos largas, de dos o tres meses, hacia la sierra de Atoyac para ocuparse en el corte de café. Además, en la temporada de verano se dirigían a Tlazmalac y otros lugares aledaños para contratarse como gañanes o jornaleros agrícolas en la tumba de hoja de maíz y, en otoño, para la cosecha de cacahuate. También se dirigían por tiempo indefinido al estado de Morelos, sobre todo hacia Cuautla, Jojutla, Atencingo y Zacatepec, para emplearse en el corte de la caña de azúcar. Hacia la década de 1960 la migración se fue generalizando y muchos más comenzaron a dirigirse temporalmente hacia las zonas de producción agroindustrial en Baja California, Sonora, Sinaloa y Chihuahua, para la cosecha de jitomate, chile y otros cultivos hortícolas.

Ver artículo completo de Rosalba Díaz Vásquez en

Rutas de Campo, año 2, núm. 6, enero-febrero de 2015

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