El padre maíz y las vertientes de la transformación cultural. Los mixtecos migrantes de Cahuatache

Cambio cultural, etnicidad y proletarización

La movilidad laboral, ya sea de carácter temporal o definitiva, constituye un rasgo distintivo de las comunidades mixtecas, tlapanecas, nahuas y amuzgas de la Montaña de Guerrero. Desde mediados del siglo xx, la migración con patrones pendular, golondrino o definitivo hacia el noroeste de México, Morelos o Estados Unidos es un elemento intrínseco a la cultura de los lla- mados pueblos montañeros, en tanto su incorporación a los mercados de trabajo rural o urbano ha sido un mecanismo estructural de su integración a la vida económica nacional.

Un caso paradigmático de esta forma de articulación es el de los mixtecos o ñu savi (“gente de la lluvia”), quienes cuentan con una prolongada experiencia migratoria hacia distintos destinos laborales, entre los que destacan la zafra cañera en Veracruz durante la década de 1920 y la pizca de hortalizas y frutales en Cuautla, Morelos, cuya emergencia se ubica a principios de 1970; posteriormente se enlazaría mediante el enganche a los mercados del noroeste de México en Sinaloa y Baja California, donde los mixtecos se han incorporado masivamente como jornaleros estacionales en el corte de tomate desde 1980. Sin abandonar estos nichos de mercado laboral, también han trascendido las fronteras nacionales, con nuevos destinos como Nueva York, en Estados Unidos.

Desde 1920 los estudios sobre la migración en México han ocupado un lugar en la agenda de la antropología. Sin duda un estudio pionero en este campo de investigación fue el realizado en 1927 por Manuel Gamio sobre los trabajadores migrantes mexicanos en Estados Unidos. No obstante el carácter germinal del trabajo de Gamio, su impacto en la antropología mexicana fue menor, debido –según Kemper– al predominio de una etnología más preocupada por el registro de rasgos culturales autóctonos (lengua y cultura material) que por el análisis de procesos socia- les amplios, como la articulación económica internacional entre México y Estados Unidos que supone el trabajo de los braceros.

En un artículo también de enfoque paradigmático, Kemper realizó una importante revisión de las tres corrientes que dominaron los estudios de migración en México hasta finales del siglo pasado. En ese trabajo el autor destacó el interés de algunos “culturalistas”, como Robert Redfield (1971) y Oscar Lewis (1986), en comprender el impacto de la migración en la cultura local, o bien el problema de la adaptación a nuevos entornos urbanos por parte de la corriente de “adaptación y marginalidad” inaugurada por Douglas Butterworth (1962) con su trabajo sobre los mixtecos migrantes de Tilantongo hacia la ciudad de México. A este enfoque lo siguieron los trabajos “estructurales históricos” de Paul Singer (1971), quien dio un giro marxista al estudio de la migración. Su enfoque de clase en la migración daría origen en México a los estudios sobre el “campesinado”, los cuales postulaban un proceso de proletarización del campesino que migraba hacia la ciudad (Kemper, 1987: 482).

Ver artículo completo de Juan José Atilano Flores en

Rutas de Campo, año 2, núm. 6, enero-febrero de 2015

CompartirShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*