Revista Rutas de Campo, año 1, núms. 4-5, septiembre-diciembre de 2014

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Presentación. A 15 años de Etnografía de las Regiones Indígenas de México…

Screen Shot 2015-11-18 at 4.49.45 PMEn 1999, cuando Gloria Artís era la coordinadora Nacional de Antropología, un amplio número de investigadores del INAH fuimos convocados a poner en pie un extenso proyecto nacional de investigación: Etnografía de las Regiones Indígenas de México en el Nuevo Milenio, el cual obtuvo el invaluable respaldo de la entonces directora general del INAH, María Teresa Franco. En los 15 años de su desarrollo continuado, este proyecto ha contribuido a ampliar y profundizar el conocimiento de los pueblos y culturas indígenas de nuestro país; a reflexionar sobre su dinámica y sus singularidades; a documentar su riqueza y vitalidad; a comprender sus universos simbólicos y rituales; a ver el mundo desde la perspectiva de quienes históricamente han sido invisibilizados; a dar cuenta de la condición pluricultural de la nación y de la conformación de regiones interétnicas, y a replantear el lugar de la antropología en el estudio de las problemáticas complejas del mundo actual.

El presente número doble de Rutas de Campo, coordinado precisamente por nuestra compañera Gloria Artís y por Karla Peniche, pretende hacer un balance de este importante esfuerzo académico colectivo, que señala una época nueva en la etnografía mexicana y representa un valioso paradigma para la definición de una política de investigación que atienda el encargo social de nuestra institución en lo que se refiere al conocimiento, el cuidado, la recuperación y la difusión del patrimonio y la diversidad cultural de nuestro país y de las distintas regiones y poblaciones que lo conforman.

A 15 años de su puesta en marcha, este programa de investigación ha construido un amplio corpus de conocimientos sobre diversas regiones y grupos indígenas de México. Sin demérito de los intereses y las inclinaciones teóricas de cada equipo regional, el proyecto ha ido proponiendo líneas comunes de investigación, diez hasta la fecha, las cuales favorecen la discusión y el intercambio académico entre sus integrantes, permiten orientar el seminario permanente de etnografía, contribuyen a dar coherencia al esfuerzo colectivo y posibilitan la construcción de una plataforma para el análisis comparativo y la contrastación de propuestas teóricas, perspectivas metodológicas y marcos de interpretación.

Como resultado de este acucioso trabajo de investigación colectiva se han elaborado cientos de ensayos, decenas de publicaciones, atlas etnográficos, documentales, catálogos y estudios monográficos, así como una gran cantidad de materiales y actividades orientados a la difusión de las investigaciones desarrolladas en este dilatado periodo. Asimismo hemos generado experiencias valiosas en la devolución de los saberes y datos que generosamente nos han compartido las múltiples comunidades y pueblos con quienes hemos trabajado durante estos años.

Tres han sido las etapas por las que ha atravesado este proyecto colectivo, que marcan diversos momentos y énfasis en cuanto a la perspectiva teórica y el abordaje metodológico y etnográfico de la investigación. La primera, de 1999 a 2004, abarcó cinco líneas de investigación: organización social; simbolizaciones sobre el territorio; identidad y relaciones interétnicas; pluralidad religiosa, y migración. En ésta encuadramos temas y enfoques propios de la antropología social, con la preocupación de ampliar, actualizar y profundizar, mediante estudios puntuales, el conocimiento etnográfico de los pueblos indígenas del México contemporáneo.

La segunda etapa, de 2005 a 2008, representó un giro hacia el estudio de los universos simbólicos propios de los pueblos indígenas, al privilegiar enfoques mucho más cercanos a la etnología, orientados a dilucidar la cosmovisión y la ritualidad propias de las culturas indígenas contemporáneas. Las tres líneas que se desarrollaron en esta etapa –ritualidad, cosmovisiones, chamanismo y nahualismo– nos permitieron profundizar en el conocimiento de las singularidades epistémicas y ontológicas de los pueblos originarios, a partir de un cuidadoso y fructífero trabajo etnográfico que se ocupó de identificar componentes simbólicos que caracterizan la matriz cultural de los pueblos indígenas con quienes trabajamos.

Recientemente se publicaron los cinco tomos de la línea de chamanismo y nahualismo: Los sueños y los días, coordinados por Alicia Barabas y Miguel Bartolomé, profesores investigadores eméritos del INAH. En esta revista presentamos las reseñas con que destacados colegas dan cuenta de esta obra monumental.

En la tercera etapa, cuyas líneas han versado sobre el patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México y sobre los procesos socioambientales, desde un principio nos propusimos abordar los procesos de articulación social y regional, partiendo del reconocimiento de la existencia de distintas estructuras de sentido que marcan las diferencias entre la lógica del pensamiento dominante en la sociedad nacional, por una parte, y las lógicas que organizan la reproducción cultural de los pueblos indígenas, con sus particulares creencias, conocimientos y prácticas, por la otra.

En esta etapa hemos tratado de recuperar los saberes propios de las comunidades con que trabajamos, así como acercarnos a sus enfoques, perspectivas y reclamos como entidades étnicas que reclaman presencia y reconocimiento. De este modo hemos impulsado una etnografía más cercana a la visión de los pueblos indígenas y comprometida con sus reivindicaciones y demandas.

La presente edición de Rutas de Campo ofrece una valoración desde el interior de este programa colectivo de investigación, a partir de las reflexiones analíticas y experienciales de sus protagonistas, de quienes lo concibieron y lo echaron a andar, con sus aciertos, errores y conflictos, y de quienes participaron en los equipos de investigación, en el seminario permanente, en las reuniones nacionales y en los encuentros académicos, a modo de hacer de este proyecto nacional un espacio de formación en la práctica de decenas de jóvenes investigadores que, gracias a este esfuerzo colectivo, maduraron y se han convertido en investigadores destacados en el ámbito de la etnografía en sus regiones de estudio.

Estoy seguro de que esta experiencia y estas reflexiones contribuirán a fortalecer la investigación antropológica y la tarea académica que realizamos en el INAH desde nuestros distintos ámbitos, enfoques y disciplinas.

Diego Prieto Hernández
Coordinador Nacional de Antropología

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