El contexto de la pluralidad cultural vista desde el campo de la norma: una introducción

Víctor Hugo Villanueva Gutiérrez*
En Diario de Campo, números 4-5, septiembre-diciembre 2014

El tema de la alteridad cultural ha sido uno de los tópicos que desde el largo siglo XIX ha ocupado en América Latina el interés de políticos, administradores y académicos, que en su afán por conseguir distintos fines han producido una serie de discursos y planteamientos ideológicos para justificar las acciones y formas de aproximarse o explicar la alteridad de la que hablamos.

En esta ocasión, más que señalar personajes de la vida pública o autores que se han atrevido a abordar la diversidad, hemos de colocar el interés en las ramas mencionadas arriba: la política, la administración y el conocimiento producidos para dirigir las baterías al campo de la pluralidad normativa como espacio que dirime las controversias en términos de la diferencia cultural, objeto del presente número de nuestra revista.

En el campo de la política, fue en el largo siglo XIX cuando se inició el proceso de independización de las naciones dominadas por los Estados-centro, en el contexto de la expansión planetaria de la economía del moderno sistema mundial. Algunas de las acciones emprendidas por los gobiernos de los Estado-centro pueden catalogarse como propias de las políticas de asimilación poscolonial fundadas en tipos de gobierno directo o indirecto. Es decir, por un lado, si con la independencia de las naciones se reconoce por medio de actos o acuerdos constituidos en lo que Kelsen (1960) denominó la Grundnorm, o norma fundante, la marcada dependencia económica en el contexto del capitalismo tardío es una de las mediaciones que coloca a los ahora países independientes en una relación de subordinación política. Esta dependencia produjo que la toma de decisiones en el interior de los nacientes Estados nacionales fuera asumida por las elites del poder asentadas a nivel regional, lo que constituyó en sí el primer aviso de la negación del contexto de la pluralidad cultural realmente existente en los países libres e independientes.

En el campo de la administración, las clases o sectores sociales dirigentes de los nacientes Estados nacionales se enfrentaron a una diversidad de situaciones que en un primer momento les impidió definir la política nacional en torno, por ejemplo, a la captación de recursos económicos vía la tasa impositiva, así como a la organización de la producción necesaria para el sostenimiento de la nación y la creación de un mercado interno sólido.

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* Coordinador del proyecto Atlas de los Sistemas Normativos Indígenas en México e investigador de la Coordinación Nacional de Antropología, INAH (victor_villanueva@inah.gob.mx).

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