Revista Rutas de Campo, año 1, núm. 2, abril-junio de 2014

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Presentación.
La documentación de las lenguas mexicanas

Screen Shot 2015-11-18 at 6.38.41 PMDe acuerdo con los criterios aplicados por el Inali, en México se hablan actualmente 364 variantes lingüísticas originarias distintas, que corresponden a 68 agrupaciones lingüísticas –por lo general reconocidas como lenguas–, las cuales se clasifican en 11 familias indoamericanas. Todas dan cuenta de la riqueza lingüística, así como de la pluralidad cultural y étnica que caracterizan a nuestro país. Siete de cada cien mexicanos hablan alguna de estas lenguas, seis de los cuales conocen además el español, idioma que les permite comunicarse con los pueblos originarios que no comparten la misma lengua y con la mayor parte de los mexicanos, que tenemos el español como lengua materna.

Se estima que en el siglo xvi, a la llegada de los españoles a nuestro territorio, existían en éste unas 170 lenguas, muchas de las cuales desaparecieron a lo largo de esa centuria con la masacre y las epidemias generadas a partir de la entrada de los europeos al nuevo continente. En la segunda mitad del siglo xix el filólogo Francisco Pimentel calculaba en cien las lenguas indígenas que se hablaban en México, después de tres siglos de dominación colonial y medio siglo de vida independiente, sustentada en la búsqueda de una nación homogénea y negada a la diversidad.

Todavía en la actualidad, luego de cinco siglos de sojuzgamiento, los pueblos indígenas han conservado al menos un tercio de sus idiomas originarios y pugnan por asegurar su permanencia, afirmar su legitimidad y reivindicar frente a la sociedad nacional “mestiza” el derecho de conservar sus idiomas autóctonos, sus tradiciones, sus expresiones culturales y sus propias formas de organización y de gobierno.

Resulta indudable que las lenguas indígenas mexicanas constituyen un importante vehículo de nuestra pluralidad y acreditan el gran potencial cultural y cognitivo de nuestras comunidades y pueblos originarios, por lo que el estudio, registro y documentación de las mismas representa una tarea fundamental para el conocimiento, salvaguardia y revaloración de ese inmenso patrimonio simbólico y social.

Por eso, con este número de Rutas de Campo hemos querido ofrecer un panorama de los esfuerzos que los lingüistas se encuentran emprendiendo para la documentación de las lenguas mexicanas, contribuyendo así a una reflexión necesaria y fructífera.

Diego Prieto Hernández
Coordinador Nacional de Antropología

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