Los usos del convento de Churubusco

Daniel Escorza Rodríguez*
En Diario de Campo número 14, septiembre-diciembre 2013

 

A lo largo de muchos años, podríamos decir siglos, el convento de Churubusco ha sido una edificación singular ligada de manera estrecha a la historia patria. De ser un convento franciscano en la etapa virreinal se convirtió en bastión de resistencia contra la invasión estadounidense en el siglo xix, hasta constituirse en un espacio público como museo histórico. En este trabajo examinaremos en forma breve los distintos usos sociales a los que ha estado sometido este inmueble desde su construcción como convento, en 1678, hasta los inicios del siglo xxi, como museo.

Antecedentes de la edificación

Los antecedentes del lugar nos remiten a un poblado cuyo nombre prehispánico era Huitzilopochco, en honor a la deidad Huitzilopochtli. La conquista española bautizó a este pueblo de indios como San Mateo Huitzilopochco y lo integró a modo de corregimiento de Coyoacán. Con el paso del tiempo la denominación prehispánica se transformó hasta llegar a nosotros en forma castiza como “Churubusco”. En uno de los barrios del poblado de San Mateo, llamado Pochtlán, “lugar de mercaderes”, los franciscanos descalzos comenzaron a construir una pequeña iglesia en la década de 1530, en el lugar que hoy ocupa el antiguo convento de Churubusco. Balthassar de Medina, cronista de la orden de San Diego, afirma que los 12 primeros franciscanos, encabezados por fray Martín de Valencia, se instalaron en Nueva España y fundaron en Churubusco un templo dedicado a Dios y a María, si bien aclara que este templo, “si no fue el primero, lo cierto es que fue edificado por ellos, y que lo habitaron algún tiempo por ser el pueblo de mucha gente, y vivir en él un deudo muy cercano a Moctezuma” (Medina, 1687: f. 20).

La casa anexa a la pequeña iglesia, muy humilde y construida con ladrillo de adobe, fue ocupada en originen por los franciscanos de la provincia del Santo Evangelio. En 1538 se convirtió en “visita” del convento mayor de San Francisco de México. En este contexto, la denominación “visita” alude a una pequeña iglesia con un lugar para que los religiosos de la regla franciscana pernoctaran o se alojaran por periodos breves, en preparación de viajes más largos. Para la década de 1570 la actividad de los frailes franciscanos en Churubusco fue disminuyendo y la casa e iglesia quedaron abandonadas de manera paulatina. Sólo se volvería a tener noticias de esta pequeña ermita hasta la década siguiente, en 1581, cuando la ocuparon los frailes de la orden de San Diego de Alcalá, que se hallaban de paso en Nueva España en su ruta hacia las Filipinas.

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